Qué hacer para que mi perro no me muerda?

¿Qué debemos hacer para que nuestro perruno deje de mordernos? Es la pregunta que se hacen muchas personas y es normal que saque de quicio a más de un humano que convive con un peludo. Que nuestro perro nos muerda es una conducta preocupante, pero con causas concretas y solucionables, podremos darle solución al tema.

Todos los cachorros muerden:

Empezaremos dejando claro que todos los cachorros muerden y esto es algo normal y comprensible. Los cachorros utilizan su boca para “explorar” el mundo. Cuando retozan con otros perros o con sus compañeros de camada, juegan a mordisquear y les entretiene “desgarrar y destrozar” todo aquello que consideran un juguete.

Es importante que los cachorros muerdan, así podremos enseñarles con más facilidad a controlar la fuerza de sus mordiscos. Pero debemos distinguir entre un mordisqueo de cachorro, jugando e incluso intentando llamar tu atención, de un mordisco “potencialmente peligroso”.

La prevención como remedio:

Como en casi todos los problemas de conducta, la prevención es el mejor remedio. Partiendo de esta idea, vamos a exponer unos cuantos consejos para evitar posibles conflictos con tu cachorro.

Lo primero que haremos es enseñar a nuestro can a no hacernos daño cuando juega mordisqueando. Cuando el perro deja de ser cachorro y continúa mordiendo fuerte, podemos emplear los mismos ejercicios que explicaremos seguidamente para los pequeños.

Aunque, si crees que en los canes jóvenes y adultos, las causas de los mordiscos no se basan en el juego, lo mejor que puedes hacer es buscar la ayuda y orientación de un etólogo canino. (orientador canino).

Ejercicios para los mordedores:

Este es un ejercicio que puedes hacer fácilmente con tu perro para educarlo y evitar que te muerda.

  • Toma en tu mano una pequeña cantidad de concentrado o purina.
  • Ofrécele una bolita, entre los dedos, sin soltarla.
  • Si al intentar cogerla, te muerde, no se la des, di “ay” y espera; tu cachorro habrá apartado el hocico; dile “muy bien”.
  • Vuelve a ofrecerle otra bolita de concentrado o purina; si la coge con cuidado, sin morderte, dásela.
  • En caso de que vuelva a morderte, repite el ejercicio desde el inicio.

Puedes aplicar una variante de este ejercicio a la hora de jugar con tu cachorro:

  • Cada vez que juegues con tu cachorro y te muerda fuerte, dile “ay” y detén el juego.
  • Pídele que se siente antes de continuar jugando.
  • Si vuelve a morderte, haz lo mismo.
  • Si por tercera vez continúa mordiendo, dile “ay”, deja de jugar con él y sal de la habitación de juegos.

Con estos sencillos ejercicios, nuestro cachorro aprenderá que si al tomar el alimento o jugar, muerde demasiado fuerte, perderá la oportunidad de hacer cosas que le gustan y por tanto procurará comer o jugar de manera más moderada.

Recuerda siempre felicitarlo y premiarlo por sus buenas acciones.

Perros adultos, maestros de cachorros:

Los perros adultos también enseñan a los cachorros cuando sus mordiscos son demasiado fuertes; si se pasan de brutos, dejan de jugar con ellos. Es importante que tu cachorro juegue libremente con otros perros; en cuanto tenga la vacunación completa, sácalo a menudo a la calle y busca un grupo de perros “educados” con los que pueda jugar y aprender.

No pegues a tu perro por morderte:

Si le pegas, ¿crees que aprenderá que no debe morderte? Nada de eso. Es probable que entienda que tus manos son peligrosas, que puedes hacerle daño y, por tanto, intentará defenderse y morderá más fuerte aún.

Es más, no debes pegar a tu perro cuando te gruñe. Piensa que el gruñido es una forma de comunicación. Con este gesto, nos dice con claridad que algo no va bien. Por lo tanto, si el perro suprime este “aviso”, es posible que la próxima vez que se sienta amenazado, te muerda directamente, sin avisarte con antelación.

¿Cómo aprenden los perros?:

Es fundamental que tengamos claras las dos formas de aprendizaje de los perros:

Por asociación: el perro entiende que algo es seguro o inseguro.

Por consecuencia: el can entiende que algo funciona o no funciona para conseguir lo que quiere.

Con esto, debemos comprender que el mundo es para los perros seguro o peligroso, que funciona o no funciona. Los canes no entienden el significado de correcto o incorrecto, ni de bueno o malo.

Los perros no hacen cosas que nos molesten para vengarse de nosotros por haberles dejado solos, por regañarles o porque se creen dominantes. Sólo hacen lo que es seguro para ellos o lo que les funciona. Así de sencillo.

Educación canina en positivo:

Para lograr que nuestros perros no muerdan ni causen daños, y tengan un comportamiento adecuado, la clave está en la educación canina en positivo. Estos son algunos de los fundamentos de la educación en positivo:

  • Habituar al perro a aceptar con agrado nuestras indicaciones.
  • Enseñarle, asociando con comida, que nuestras manos y nuestros movimientos son seguros y no tiene que asustarse.
  • Darles unas pautas y reglas claras para la convivencia en familia.
  • Tendremos en cuenta la naturaleza del animal, leeremos su lenguaje corporal y sus señales de calma.
  • Procuraremos mantener su nivel de estrés al mínimo.

De esta forma, evitaremos que nuestro perro se vuelva agresivo o que aprenda a morder para solucionar los conflictos. Ya ves que, acercándonos al lenguaje canino y aplicando unas sencillas reglas, los mordiscos dejarán de ser la estrategia preferida de tu peludo.

Fuente: mascoteros.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *